La carta leída como si fuera un gran secreto fue ocupando, con la voz de franklin, el cuarto lleno de soledad de Violeta. Era una carta que apelaba a los recuerdos de días de paseos y noches bajo todas las formas de la luna. Al final un párrafo hizo palpitar a toda máquina el corazón de Violeta, un párrafo con las respuestas que ella esperaba, un párrafo que leyó muchas veces porque le devolvía la fé en el amor.
